Es posible que dicho así, ‘listicles’, no sepas muy bien de qué estamos hablando. Pero seguro que si te decimos que nos referimos a las listas en Internet, la cosa cambia. Es imposible no verlas, están por todas partes.

Las más clásicas, y puede que más habituales, son las del tipo “los mejores o peores bla bla bla”, pero también te sonarán las de “cosas que no sabías sobre…” o las que utilizan a las ‘celebrities’ como materia prima, en plan “los no sé cuantos famosos que esto y lo otro”. Todos sabemos de lo que estamos hablando, ¿no?


Seguro que todos lo sabemos, y eso que, después de un innegable ‘boom’ de los denominados ‘listicles’ (lists + articles), últimamente parece que se ven menos por la red. Será por aquello de que lo poco gusta y lo mucho cansa, aunque lo cierto es que si han tenido tanto éxito, por algo será. Veamos cuáles son las ventajas y las desventajas de usar las listas a la hora de estructurar el contenido de un artículo en nuestra web.

 

Lo bueno y lo malo de usar listicles

 

La estructuración del contenido es precisamente una de las ventajas de utilizar listas. Está demostrado que nuestro cerebro funciona mejor, o al menos no se cansa tanto, cuando recibe la información en categorías y con los puntos de interés destacados, algo que los ‘listicles’ hacen a la perfección.
Uno de los factores que aumenta la calidad del contenido de nuestra web es la legibilidad, y ésta es la gran fortaleza de los ‘listicles’: que son muy fáciles de leer. Lo son además en varios sentidos. El estilo en que suelen estar redactadas estas listas es sencillo, utiliza frases cortas y expresiones generalistas.
 

A nivel gráfico, las listas resultan muy visuales. Esto es especialmente importante en las acciones de mailing marketing en dónde los usuarios tienden a escanear el contenido mediante una lectura rápida.
 

La gran cantidad de “aire” que hay en los ‘listicles’ resulta amable a los ojos del lector (aunque veremos más adelante que también puede ser un inconveniente). Estos artículos funcionan como si fueran una fotografía, un conjunto de imágenes que tratan distintos puntos de interés y que permiten la incursión de elementos muy dinámicos, como vídeos o gifs. El resultado es un producto muy acorde a unos tiempos en los que el consumo de prácticamente cualquier cosa se hace de una manera muy rápida e inmediata.
 

Esta manera de estructurar el contenido, dando muchos “respiros” a la lectura, nos permite – aunque resulte curioso- hacer artículos más largos. Algunos de nuestros objetivos son que el usuario se detenga, que pase tiempo en nuestra web -un factor SEO importante-, que nos enlacen -mejorará la estrategia de linkbuilding– y que confíen en nosotros. La mezcla de un texto muy sintético con el uso de imágenes nos ayudará a conseguirlo.
 

Incluso si el usuario no se detuviera demasiado en nuestra página, el ‘listicle’ cuenta con otra característica que nos interesa, y mucho: la viralidad. Muchas veces ni siquiera nos paramos a leer esas listas, o las dejamos a mitad, bien sea por falta de tiempo o de interés, pero para compartirlas siempre vamos a tener tiempo, apenas hace falta un ‘clic’.
 

Este valor social se debe en parte a que este tipo de artículos utilizan un lenguaje coloquial, incluso humorístico, muy cercano a cualquier lector. Pero además, la facilidad con la que se pueden crear estas listas, nos permite adaptarlas a lectores concretos.
 

Cuando uno lee las “18 cosas que los gallegos siempre tenemos que explicarles a los de fuera” no sólo se siente identificado sino que sabe que su círculo de paisanos también lo va a estar, y es por ello por lo que va a querer compartir esta información (que ya conocen) con ellos; uno no piensa que igual que hay 18 cosas que los gallegos tienen que explicar, hay otras tantas para los valencianos, los catalanes, los vascos, los andaluces…
Lo bueno y lo malo de usar listicles

 

Uno no piensa en esas cosas hasta que empieza a pensarlas. La saturación, repetición y pérdida del factor sorpresa han hecho que haya cada vez más usuarios que miren los ‘listicles’ con recelo.
Uno de los motivos por los que los lectores de internet, cada vez más maduros en el medio, reniegan de las listas es por las expectativas no cumplidas de manera continuada. Al final, a menudo sucede que de todas esas cosas maravillosas que creíamos que íbamos a aprender cuando pulsamos sobre el título del artículo, no aprendemos ninguna.
 

El poco rigor a la hora de redactar muchos de estos listados, a veces con contenidos que son claramente un “corta y pega” o un refrito poco disimulado, ha hecho que se asocien los ‘lisiticles’ al contenido de mala calidad, sin duda uno de los peores errores SEO que puedes cometer. Por contra, un contenido de calidad, influirá en el tiempo de permanencia del usuario en la página, siendo este punto considerado como por Google como un factor de posicionamiento.
 

El formato de listado ha existido siempre en el periodismo tradicional, no es un invento de internet. El problema es la falta de originalidad, de no dedicarle un esfuerzo al proceso creativo que, de hacerlo bien, nos llevaría mucho tiempo.

 

No sólo el contenido sino el continente, la forma de los ‘listicles’ puede ser un problema. Tanto “aire” puede hacer que la atención de nuestro lector se acabe esfumando. Demasiadas interrupciones, a menudo cubiertas por publicidad invasiva, provocan que el usuario acabe abandonando. La navegación se complica por este tipo de páginas, especialmente aquellas que se presentan en forma de ‘slides’ o diapositivas. Se lo íbamos a poner fácil al lector pero al final resulta que se lo estamos poniendo más difícil.
 

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Las listas en internet se han descubierto como un artículo de consumo rápido, que no deja poso y que sirve de coladero para publicidad; una herramienta perfecta para mover palabras clave (fuera de contexto) y para meter ‘cookies’. Seguramente, el autor del ‘lisiticle’ saque mucho más conocimiento sobre el usuario, del que éste pueda obtener tras leer el artículo.

 

Lo bueno y lo malo de usar listicles

Al final, como sucede a menudo, todo dependerá de cómo hagamos las cosas y con qué finalidad las queramos hacer.

Si hay una razón de ser detrás de un artículo en forma de lista, tanto a nivel narrativo como en la elección de este formato, puede ser una herramienta muy válida utilizada de vez en cuando. Si trabajamos con contenido de calidad, atractivo visualmente e interesante para el lector, nos ganaremos su confianza y aumentaremos no sólo el tiempo que pase en nuestra web -factor importante en el algoritmo de Google– sino las posibilidades de que vuelva a visitarla.

 

Si necesitamos atraer tráfico de una manera rápida, sabemos que un ‘listicle’ encabezado con un buen “cebo” nos va a resultar muy útil y es una opción totalmente lícita. En conclusión: antes de decantarte por usar un ‘listicle’ o no, siempre puedes hacer una lista de opciones a favor y otra de opciones en contra, y ver cuál gana.

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